Global. Como proceso innovador y emergente, la fabricación de aditivos (AM según sus siglas en inglés), no solo tiene el potencial de cambiar las perspectivas para el desarrollo de los productos, la fabricación y la logística, sino que, además, podría mejorar la sostenibilidad de un amplio rango de industrias.
La producción de un motor de camión -utilizando maquinaria substractiva- requiere de unos 17 pasos, mientras que la AM solo emplea seis etapas. Cada uno de esos pasos que se ahorran, se convierten en reducción del uso de energía.
Otra gran ventaja es que la producción puede ser realizada de manera local; todo lo que se necesita transportar es polvo. La impresora puede situarse en la locación del cliente o muy cerca de este. Esto significa que el número de traslados se reduce aún más. Además, la AM reduce los desechos materiales.
Aunque los chips son recolectados y enviados para su reciclaje, la huella de carbono es sustancialmente más alta, debido al transporte más pesado y a una cantidad mucho mayor de material para reciclar. Esta situación tiene un impacto energético significativo. En Sandvik, el acero es derretido en la fábrica de acero eléctrico basada en chatarra, la cual requiere de aproximadamente 500 kilovatios por tonelada. Esto es significativo cuando se lo compara con la eficiencia de recursos de las tecnologías de polvo.
En el presente, la AM es utilizada, principalmente, en la producción de componentes con diseños complejos y ligeros.

